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La cuarta entrega de Call of Duty supone una completa ruptura con algunas de las señas de identidad de la saga, como la ambientación en la Segunda Guerra Mundial… Pero después de analizar en profundidad lo que se nos viene encima no podemos si no felicitar a Infinity Ward (responsables de esta entrega) y Activision (último responsable de la saga) por hacer un movimiento tan valiente, ya que las posibilidades de juego de uno de los mejores FPS del mercado se han multiplicado. Pero veámoslo en detalle.
Este nuevo capítulo nos transportará a Oriente Medio, con un conflicto, un nuevo dictador y países inventados; la idea es no buscar la polémica fácil o echar más leña al fuego sobre un país concreto con problemas actuales.
Eso sí, no penséis que el juego romperá con sus raíces y nos presentará armas fantásticas o poco realistas; la acción se ambientará 15 años en el pasado, y los vehículos y armamento estarán perfectamente recreados, al milímetro sobre los modelos reales
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